Un estudio reciente, presentado en la conferencia de la Sociedad de Biología Experimental en Amberes, Bélgica, ha revelado que el tiburón azul (o tintorera, Prionace glauca) posee mecanismos biológicos que le permiten oscurecer su piel a medida que aumenta la profundidad de su nado.
La investigación se centró en los dentículos dérmicos, las escamas que recubren la piel del tiburón. Según los expertos, el color azul —uno de los más inusuales en la naturaleza— no es solo un pigmento, sino el resultado de estructuras nanométricas complejas.
Cristales de guanina: Ubicados en las cavidades de pulpa de las escamas, funcionan como reflectores de luz azul.
Melanina: Este pigmento absorbe otras longitudes de onda, trabajando en conjunto con la guanina para potenciar la saturación del color.
Viktoriia Kamska, investigadora del estudio, comparó este sistema con una organización de "bolsas llenas de espejos y bolsas con absorbentes negros" que trabajan en estrecha asociación.
Lo más sorprendente del estudio es la capacidad de estos tiburones para alterar su apariencia basándose en factores ambientales. Mason Dean, otro de los investigadores principales, explicó que cambios mínimos en la disposición de los cristales influyen en el color de todo el organismo:
Mecanismo de cambio: El espaciado entre los cristales de guanina determina el tono de la piel.
Influencia externa: La presión del agua y la humedad actúan sobre estas estructuras.
Camuflaje dinámico: Al nadar a mayor profundidad, la presión comprime los cristales, lo que oscurece el cuerpo del tiburón para mimetizarse mejor con las penumbras del océano.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo combinó técnicas avanzadas de imagen con simulaciones computacionales. Esto permitió pasar de la observación a gran escala (metros y centímetros) al análisis nanométrico, confirmando cómo los parámetros físicos de la piel producen la apariencia visual observada.
“No se había visto antes un diseño estructural tan multifuncional: una superficie que combina características hidrodinámicas de alta velocidad y ópticas de camuflaje”, declaró Mason Dean.
Este descubrimiento posiciona al tiburón azul como un prodigio de la evolución, capaz de optimizar su hidrodinámica mientras ajusta su camuflaje en tiempo real.