Areas de conservación de tiburones sin alcanzar objetivos
Las áreas marinas protegidas a nivel global no logran salvaguardar a la mayoría de los tiburones y rayas
Noticia Noticia 2026-09-03
Por: Staff Tiburon

Las áreas marinas protegidas (AMP) cubren menos del 10 % de los rangos de distribución de la mayoría de las especies de tiburones y rayas, con deficiencias significativas en el caso de las especies amenazadas y en peligro crítico de extinción. El análisis expone además graves vacíos en la notificación sobre el alcance de las restricciones a la pesca y la extracción dentro de estas reservas.

Ante esta situación, los autores del estudio recomiendan incorporar metas específicas de biodiversidad dentro del marco 30×30 y exhortan a los legisladores a alinear las AMP con áreas de importancia clave para tiburones y rayas. No obstante, algunos investigadores discrepan de que la implementación indiscriminada de AMP beneficie de manera significativa la conservación de estas especies móviles.

El compromiso 30×30 y los límites de las reservas actuales

En 2022, 196 países respaldaron la ambiciosa meta de conservación conocida como «30×30»: destinar el 30 % de las zonas costeras y marinas del planeta a la conservación para el año 2030, en el marco del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.

A mitad de camino hacia el plazo fijado, solo cerca del 10 % del océano cuenta con alguna figura de protección, lo que deja a numerosas naciones lejos de cumplir el objetivo al cierre de la década. Incluso dentro de los santuarios existentes, investigaciones recientes evidencian vacíos alarmantes para uno de los grupos marinos más amenazados.

Un estudio publicado en la revista Conservation Letters concluye que la mayoría de las especies de tiburones y rayas tienen menos del 10 % de sus hábitats cubiertos por alguna AMP. El análisis advierte sobre la falta de informes respecto a las restricciones de pesca y captura —el denominado estatus de extracción (take-status)—, métrica clave para evaluar la efectividad real de la protección.

«Aumentar simplemente la superficie oceánica protegida no implica que estemos resguardando a las especies amenazadas; no se está abarcando la amplitud de la biodiversidad». — Amanda Arnold, investigadora de la Universidad Simon Fraser y autora principal.

Diversos trabajos indican que, para ofrecer beneficios de conservación medibles, las reservas deben abarcar al menos un décimo del rango de distribución de una especie, alcanzando su efectividad máxima con una cobertura de entre el 20 % y el 40 %. Sin embargo, una investigación previa sugiere que el 97.4 % de las especies marinas tienen menos del 10 % de sus rangos protegidos. Dado que más de un tercio de los tiburones y rayas se encuentran en riesgo de extinción, este grupo requiere medidas urgentes.

Metodología y hallazgos en zonas de no extracción

Para determinar la efectividad de los límites actuales, los científicos cruzaron datos espaciales de la Base de Datos Mundial sobre Áreas Protegidas con información geográfica de la Lista Roja de la UICN para cerca de 1200 especies de tiburones y rayas. El análisis se centró prioritariamente en las zonas de «no extracción» (no-take), las cuales brindan la máxima protección al prohibir la pesca, la minería y la extracción petrolera.

  • Especies amenazadas: El 79 % tiene menos del 1 % de su rango de distribución dentro de AMP de no extracción en aguas nacionales.

  • Especies en peligro crítico: La cifra de desprotección casi total se eleva al 90 %.

Mike Heithaus, ecólogo marino de la Universidad Internacional de Florida ajeno al estudio, calificó los hallazgos como una llamada de atención e indicó que resulta «un poco aterrador ver cuán pocos animales tienen sus rangos protegidos de forma sustancial».

Ubicación política y vacíos de información

La investigadora Amanda Arnold señaló que acuerdos internacionales como el 30×30 pueden propiciar que las AMP se ubiquen en zonas convenientes desde el punto de vista político o económico, en lugar de emplazarse en lugares con alto valor biológico. Asimismo, algunas reservas se diseñan pensando en especies individuales y no en la totalidad de la biodiversidad del ecosistema.

Para mitigar esto, los autores desarrollaron una herramienta interactiva que desglosa la cobertura por región y categoría, permitiendo a investigadores y tomadores de decisiones evaluar zonas específicas.

Por otro lado, solo un tercio de los países con reservas marinas en sus aguas territoriales reportan el estatus de extracción (take-status). La falta de estos datos dificulta medir la efectividad real de las reservas, un problema crítico considerando que los tiburones y rayas crecen y se reproducen lentamente, siendo altamente vulnerables a la sobrepesca y a la captura incidental. Por ello, el estudio recomienda integrar metas de biodiversidad obligatorias y exigir la notificación transparente de las restricciones de pesca.

El desafío de las especies migratorias

No todos los expertos coinciden en que las AMP tradicionales sean la solución definitiva. Gavin Naylor, director del Programa de Florida para la Investigación de Tiburones en el Museo de Historia Natural de Florida, sostuvo que aunque existe «evidencia inequívoca» del impacto positivo de las AMP en fauna sedentaria, los beneficios para animales altamente móviles son inciertos.

Naylor explicó que delimitar zonas críticas —como áreas de reproducción o crianza— resultaría útil, pero reconoció que falta información biológica sobre la mayoría de estas especies. Además, considera que los mapas de distribución de la UICN no reflejan adecuadamente las complejidades de su comportamiento: «Toda esta complejidad —esta danza de la biología— desgraciadamente no queda plasmada en un polígono».

Hacia una estrategia de conservación integral

Los especialistas coinciden en que las áreas protegidas son solo una herramienta dentro de un esquema de conservación más amplio. Una protección efectiva requiere:

  1. Gestión pesquera y ambiental: Implementación de normativas estrictas y fiscalización continua sobre la pesca de tiburones.

  2. Innovación tecnológica: Desarrollo e implementación de artes de pesca que reduzcan la captura incidental.

  3. Datos de distribución precisos: Mejora en el rastreo de hábitats y rutas migratorias.

«Esperamos proteger el 30 % del planeta para 2030, ¿verdad? Eso significa que el 70 % restante del océano seguirá abierto a la pesca», concluyó Arnold. «No basta con imponer un área protegida sobre el mapa de distribución de una especie y dar el trabajo por terminado».

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